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  • Fernando Benavides

Como ser ágil y no morir en el intento..

En un mundo en constantes cambios, ser ágil se ha vuelto algo imprescindible, pero como somos entendidos por el resto del mundo.. o de la empresa?




Me ha tocado leer o ver en algunos grupos o foros de discusión que cuando hablamos sobre temas de agilidad, se tiende a dar por seguro que el resto de los lectores, integrantes de la empresa e incluso que el resto de las personas hablan el mismo lenguaje y que entienden los conceptos básicos que sustentan esta forma de pensar y de vivir.


Pero seamos un poco más precisos, si analizamos que los primeros modelos agiles en Chile no tienen más de cinco años y con esto me refiero muy holgadamente a algunos equipos Scrum, donde realmente el salto y disparo en adopción de sistemas agiles como Scrum, Devops, Design Thinking, Kanban entre otros no tienen más de dos años de uso realmente frecuente y de forma complementada en las empresas chilenas, nos hace pensar que el grupo de profesionales involucrados en estos temas aún es realmente bajo.


Algunos datos públicos indican que no más del 10% o 15% de profesionales en la región metropolitana podrían definir correctamente que se entiende por agilidad, y eso genera un gran desafío para las organizaciones pero también una barrera cultural que aun nos hace vivir en un modelo “bimodal” de dos mundos empresariales, el tradicional y otro de transición al modelo ágil.


Sin embargo para un profesional que adopta la agilidad como forma de trabajo, tendrá que enfrentar lo desafíos propios y no menores de tener que aprender nuevos conceptos, herramientas y técnicas disruptivas que en el fondo deben lograr una adaptación a un nuevo paradigma de trabajo, el más grande cambio desde el modelo de trabajo Tayloriano (que agotador…) y esto ya es bastante. Pero aún queda otro desafío, como relacionarse con el resto de la organización que no es ágil y que aún no tiene la menor intención de adaptarse (por ignorancia o falta de información) a este gran cambio social, en resumen como podemos ser ágiles y no morir en el intento.


Definitivamente aquí tenemos que entender que los cambios culturales son lentos, de alta complejidad y de lenta rentabilidad, en este contexto los profesionales agiles somos los primeros que debemos aportar con nuestro criterio para apoyar y acelerar estos procesos de adopción, generar paciencia ante criticas infundadas de quienes nos ven como los “equipos que pegan papelitos de colores” y seguir aportando con nuestro conocimiento para evangelizar no por la imposición, sino por el convencimiento pleno de que ya no hay vuelta atrás, el mundo cambio y es ágil, es cambiante, dinámico y altamente desafiante para que seamos agentes del cambio y aceleradores de todo lo bueno que la industria 4.0 no entrega.

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